Perdida

Es normal sentirse perdido, ¿no?
Siempre estoy confundida, es un estado mental continuo. Perdida, en busca de algo que me haga sentir la vida en una forma tan plena y tan pura, que me deje sin aire en cada respiro, que me deje ver el mundo de una forma que sea extraordinaria, intensa, única. Disfrutar cada instante. Estuve desperdiciando estos meses, estuve viviendo la vida con desgano, muy apegada a un pasado que me hacía feliz, pero que se transformó; y yo, enemiga de los cambios, lo tomé como el apocalipsis mismo, como la razón para dejar de buscar, dejar de pelear. Fue la peor decisión que tome.

Muchas veces, cuando las cosas no están tan bien como quisiera, espero a que la vida me de señales, en cualquier lugar, espero ver algo que atraiga mi atención completamente, que me haga cuestionarme todo, que me permita entender como son las cosas en ese momento y me haga dar un paso adelante. Hoy encontré eso que estaba buscando y me hizo ver que en la persecución continua de algo más fuerte, más grande, más poderoso que uno, algo que nos llene, que nos haga olvidar las penas, la angustia, la soledad, algo que te apasione, muchas veces nos olvidamos de dejar atrás el pasado, porque cuando es feliz es tan difícil soltarlo, y lo sobrevaloramos, pensamos que es más de lo que en realidad es, una historia que nos contamos a nosotros mismos todos los días. Dejamos que esa historia que ya pasó nos marque, profundamente y pasa a ser un ancla, que nos paraliza, no nos deja movernos.

Pensar tanto en el pasado, es la forma más fácil de perderse. Sentir que hay una determinada cantidad de sensaciones en el mundo y que en otro momento sentimos con tanta intensidad, con tanta vivacidad que en un futuro no vamos a sentir nada nuevo, solo esas cosas que ya tenemos pero cada vez con menos intensidad. Cada vez que seamos felices no vamos a ser tan felices como habíamos sido, cada vez que amemos no va a ser tan intenso como la primera vez, cada vez que caigamos va a ser más fuerte que antes, lo que antes nos llenaba ahora ya no nos alcanza, y así con todo. Eso es perderse, en uno mismo, perderse lo que pasa afuera. Hay tantos detalles, tanta belleza en todos lados, que cuando apagamos nuestros sentidos, cuando miramos solo con angustia, dolor, enojo, desgano nos perdemos todo eso, perdemos lo que nos hace únicos, perdemos nuestra capacidad de crear arte, perdemos nuestra forma de ver el mundo.

Quise por mucho tiempo encontrar a alguien con quien compartir la vida, alguien que tenga una mirada del mundo que me vuele la cabeza, adaptar esa visión como propia y encontrar eso que me falta, eso que me llena. Pero no funciona así, la forma de ver el mundo es algo que no se presta, es algo que no se adapta, es algo que se crea. Todo el tiempo sentimos cosas nuevas, todo el tiempo hay algo afuera de uno que vale la pena prestar atención, y en el momento menos esperado voy a encontrarme, voy a crear una nueva visión del mundo, que no use el pasado para proyectar un presente que no puede ser, que tome al pasado como un recuerdo, una historia de amor, que empezó desde el principio, creció conmigo y es gran parte de lo que soy ahora, pero que no me define. Todo lo que vive ahí, siempre va a ser una parte de mi vida, y hay algo de mi que quedó ahi también, pero ver la vida con los ojos del pasado es ver la misma película una y otra vez, el final siempre es el mismo. Yo quiero una historia nueva.

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